Durante un tiempo indefinido he dejado Reiki a un lado, quizá necesitaba descansar un poco de tanta realidad, o bien pudiera ser que mi ego necesitase un tiempo para poco irse despagando con mi permiso. No es que lo tenga conseguido, pero humildemente creo que poco a poco tal vez lo está consiguiendo. Al menos esa es una firme propuesta y decisión que tengo tomada.
La verdad es que una vez pasado el mal trago, ya que el tiempo sin Reiki parece ser que inconscientemente lo dedicamos a limpiar y asimilar conceptos reales. Es como si nuestra mente consciente se sintiese mas liberada y clara. El pensamiento fluye más fácilmente y ya no nos daña tanto como durante el periodo de “reposo mental”. Hasta la próxima claro.
Bien, ahora tengo la impresión de que todo tiene que ir despacio, sin prisa, asimilando poco a poco, dedicándole su tiempo que precisamente no es todo el día y a todas horas. Si vivimos en esta realidad y en este momento es por algo, seguramente porque tenemos que aprender y si nos dedicamos solo a Reiki y la meditación, nos aislamos de lo que nos rodea y no estamos cumpliendo el objetivo de nuestro aprendizaje.
Posiblemente en los otros planos o dimensiones, podamos dedicar todo el tiempo que queramos a meditar, observar, contemplar…., pero en esta realidad tenemos que ser capaces de compaginar lo diario con lo espiritual. No solo esto, sino también aprender a perdonar, tanto a nosotros y nuestros supuestos errores, como a los demás y sus supuestos errores.
Tenemos que asimilar nuestra capacidad de observar cuanto nos rodea, desde la óptica de la imparcialidad absoluta. Hemos de ser capaces de analizar la vida desde la tranquilidad y seguridad de nuestra esencia divina, comprendiendo que todo en esta realidad es banal y que es absurdo que intentemos aferrarnos a lo mundano, por llamarlo de alguna forma.
Renunciamos muy fácilmente a la paz y tranquilidad que nos proporciona nuestro ser interior, ignoramos esa voz interior que puede y quiere guiarnos, esa infinidad de mensajes que recibimos a través de lecturas, videos, conversaciones, ejemplos de superación de personas impedidas y nos refugiamos en escusas absurdas tales como que no nos han enseñado, que la realidad que nos rodea no nos permite, que no sabemos…. En parte tenemos razón, pero la vida nos va proporcionando caminos y nosotros optamos por escoger el que creemos más apropiado. Con esto que quiero decir, que somos idiotas, ignorantes, egoístas, etc., pues no todo lo contrario, somos seres con esencia divina y libre albedrío y como consecuencia de ello escogemos el camino que creemos más conveniente para nuestro aprendizaje. Nadie sabe lo que duele una muela hasta que no le pasa, pues esto es lo mismo.
Entonces donde está el problema. Pues aunque nos duela en nosotros mismos, en nuestra forma de ver y analizar las cosas. Si fuésemos capaces de, como he referido antes, situarnos en la imparcialidad absoluta y el análisis desde la bondad de corazón y el amor, como lo han hecho los grandes maestros, el problema dejaría de tener sentido. Ellos comprendían y entendían a todo el mundo y nadie era malo para ellos. Si fuésemos capaces de hacer que la comprensión, la bondad y el amor dominasen nuestras vidas y decisiones, cuan diferente sería todo para nosotros y los que nos rodean.
¿Bueno y si no conseguimos esto somos malos? Noooooooooooooooooo, solo somos seres que están caminando por el sendero y que a fuerza de caminar, observar y experimentar, van aprendiendo y evolucionando. No es tan importante el momento evolutivo en que nos encontremos, como nuestra voluntad de continuar transitando por el sendero. Recordad que siempre al final os espera el hogar cálido y acogedor, así como los brazos de vuestros hermanos y amigos. Todos hemos vivido experiencias como la que he relatado, días espantosos, incluso semanas o meses, pero después siempre llega el momento del descanso en nuestro hogar.
Y todo esto a que viene, o como lo compaginamos con Reiki, pues muy sencillo. Reiki es esa agua fresca de la fuente que nos reconforta caminando por el sendero. Reiki es esa fruta deliciosa que encontramos en un árbol al lado del camino. Reiki son esas gafas que nos ponemos y que nos ayudan a verlo todo más claro, apreciando mucho mejor el colorido y la belleza del paisaje que nos rodea. Reiki es la piedra en la que nos sentamos para descansar plácidamente durante un rato para reponernos y descansar. Reiki es esa brisa fresca que nos conforta. Reiki es ese sol que nos ilumina y calienta. Así podría seguir definiendo lo que es Reiki para mí, hasta el infinito y más alla.
Lo que no es Reiki es una nube que me lleva en volandas y me evita caminar. No es una fuerza que impide que los problemas se acerquen. No es una fuerza que elimine, por arte de magia, la distancia que me separa del hogar……
En ocasiones cuando leo o escucho a alguien definir Reiki, o quejarse de lo que no hace Reiki, de porque algunas de las personas que tienen Reiki son egoístas, malas, estúpidas…Pienso en si no estaremos equivocados, si estaremos confundiendo Reiki con una pócima como aquellas de los charlatanes que lo resolvían todo.
Sabéis que pienso, que Reiki es un arma tan poderosa y fuerte como sea capaz de utilizar la persona que accede a él. Eso sí, como no sirve para el mal y no es la panacea, en ocasiones lo despreciamos, vejamos e intentamos mundanizarlo. Pero al ser un Energía Divina, siempre esta hay para su función, el bien. No perdona porque no ve la maldad y siempre está dispuesta a que hagamos de ella el uso divino para la que fue creada.
Quizá deberíamos también tener en cuenta el profundo acto de limpieza que realiza. Prácticamente casi todos estamos de acuerdo, en que Reiki saca al exterior el problema para poderlo limpiar. ¿No puede ser esto lo que hace Reiki con esas personas egoístas y ambiciosas? ¿Y si no nos tropezásemos en nuestro camino con personas de este tipo? ¿Cómo aprenderíamos y veríamos realidades y puntos de vista diferentes?
Lo más importante del aprendizaje es la comprensión y asimilación de conceptos, así como si es posible, desde una óptica de imparcialidad. Los avances científicos se basan en la experimentación de la teoría. Igual nosotros debemos experimentar para aprender, entender y asimilar. Es también muy importante la asimilación de lo aprendido y usarlo poniéndolo en práctica en nuestra vida diaria. La atención permanente a nuestros pensamientos y cháchara mental también es fundamental, pero todo esto lo conseguiremos marcándonos pequeños objetivos diarios, que no por pequeños son insignificantes. Observad como al cabo del día realizamos infinidad de movimientos reflejos que parece que salen de la nada, conducir, cocinar, reaccionar a todo tipo de situaciones. Esto es resultado de la práctica y experiencia. Pues quizá ese deba ser nuestro objetivo primario, educarnos. Posteriormente nos apoyaremos en la meditación y asimilación de otras prácticas.
Siento una profunda admiración, que quede claro, por esas personas que son capaces de asimilar, practicar y llegar al más alto nivel de varias disciplinas (Reiki, Yoga, Taichi, Feng shuy, Flores de Bach,etc), algunos presentan un currículo que te deja asombrado. En mis reflexiones me pregunto como si en Oriente, por ejemplo un maestro de Feng Shui, necesita toda una vida, como un occidental con cuatro cursillos acelerados ya escribe libros y se tiene por experto. Repito que no quiero ofender a nadie. Simplemente prefiero la humildad y ritmo oriental de aprender y asimilar conocimientos. Si me dedico a una cosa, le dedico mi vida, esta vida. Si creemos en la reencarnación, que parece ser que si existe, nuestra prisa debería desaparecer al disponer de toda la eternidad para aprender.
Occidente vive instalado en la prisa. En el diploma colgado en la pared, en lugar del conocimiento en el corazón. En el ego dominante y prepotente. Vivimos a tal velocidad que necesitamos consumir un montón de recursos (dinero) que nos asfixian. Necesitamos tantas banalidades que no podemos vivir simple y sencillamente. Por tanto hemos de diversificar nuestras actividades para poder abarcar a la mayor parte de clientes posibles (porque el final así tratamos a los alumnos) que satisfagan nuestras necesidades económicas y por tanto hemos de acumular técnicas y diplomas, para aumentar nuestra clientela.
En el otro lado están los que defienden a ultranza la gratuidad. Tampoco es eso, se trata de buscar el equilibrio y este no está en ir regalando a diestro y siniestro. Todo tiene su momento y su tiempo. Los refranes son sabios y hay uno que dice “el que regala bien vende, si el que lo toma lo entiende”. En el universo se da lo que se recibe, en eso creo que todos estamos de acuerdo, por tanto cuando damos algo, algo hemos de recibir. Esto a la persona que recibe el regalo le puede suponer un malestar al no saber cómo corresponder, y de que se trata de traer paz o de generar ansiedad. Así mismo en el mundo en que vivimos todo tiene un valor y si regalamos, en ocasiones dependiendo de quién. Lo interpreta de cómo de escaso valor y que por eso lo damos tan fácilmente.
De nuevo aparece la necesidad de reflexión antes de hacer algo, pensar en las consecuencias y en como lo verá el que recibe. Por supuesto hay que descartar los casos excepcionales que nuestro corazón y nuestra mente racional sabe perfectamente cuales son.
Hay tanto por aprender, tanto por experimentar, tanto por hacer que deberíamos sentirnos orgullosos de ser conscientes de ello y de haber decidido iniciar el camino. Y en eso estamos, que no se equivoque nadie, estamos iniciando el camino, y debemos recorrerlo despacio, sin perdernos nada de cuanto nos rodea, de las sensaciones que nos inundan, sin dejar de apreciar la inmensa belleza de la vida, la grandeza de la creación, el inmenso poder de nuestra mente. Antes los caminos y carreteras estaban llenas de arboles, de vida, eran agradables estéticamente y tenían multitud de lugares donde pararte a descansar y disfrutar de lo que te rodea. Ahora las autopistas y autovías, son frías y rápidas, desprovistas de vida sin lugares donde parearte si te apetece a admirar el paisaje y cuando encuentras un área de descanso es artificial y preparada y orientada al consumo.
Mi propósito para mi futuro inmediato va ha ser salirme de la autovía, dejar el coche e intentar caminar plácidamente por los senderos y caminos próximos a la belleza de la naturaleza, donde puedes disfrutar de la briza y sentir el canto de los pequeños arroyos de agua que jalonan el camino.
En estos días os deseo que calméis vuestro paso, que disfrutéis del Amor que os rodea, que permitáis a vuestro corazón guiaros y que una profunda paz inunde vuestro ser. Un abrazo de este pobre ignorante que solo desea paz, sosiego y la gratificante sensación de sentirse amado y comprendido. Que la Luz Divina incida directamente sobre vuestra mente consciente y os muestre el inmenso Amor incondicional con que fuisteis creados.
