Manuel Bonilla "Boni": La forja de las virutas

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Soy un artesano de la madera -y en pequeñas dosis del metal- constructor de guitarras y bajos, fabricante de espadas de y sables de madera (y también de cachas de cuchillos, sayas, bisutería,etc).

Aficionado al y apasionado por el Taiji Quan. Cuando comencé con la práctica de Taiji Jian (espada de Tai Chi) en el año 2002, lo más parecido a una espada que pude conseguir fue una de esas de lata telescópicas que, si bien resultan de lo más práctico para llevárselas de viaje, no resultó ser lo más adecuado dada su falta de solidez y su centro de gravedad exageradamente desplazado.

El problema del equilibrado lo solucioné a duras penas enrollando estaño alrededor de la empuñadura y recubriéndolo después con cordón de algodón. También modifiqué las piezas de la hoja con el fin de darles algo más de firmeza, pero la sensación que transmitía seguía siendo la de algo hecho a trocitos.

La opción de comprar una espada auténtica quedaba lejos de mi alcance. Un artesano como yo valora de tal manera lo "auténtico", lo bien hecho (el Gongfu al fin y al cabo) que no me conformaría con cualquier cosa, y el precio de una espada de las que yo consideraría auténticas no es algo que pudiese pagar con un mes de mi jornal. Por otro lado, en el caso de que un golpe de suerte (o un atraco a un banco) me permitiesen hacer realidad mis sueños (hablo de la espada ¿eh?) acabaría teniendo una preciosa obra de arte afilada... colgada en mi pared: la prohibición de utilizar armas al aire libre, que es donde habitualmente entreno, me lo pone así de crudo.

Una tercera opción eran las espadas de madera que se pueden comprar en las tiendas de artes marciales, pero tampoco tenían gongfu, aunque estas sí son fáciles de contrapesar.

Yo quería una buena espada, con un buen tacto, bien equilibrada, que pudiese utilizar en el parque y por supuesto, bonita y asequible. Así que la solución fué obvia: aproveché la habilidad que mi oficio de luthier me ha dado para con el trabajo de la madera y decidí construirla a mi antojo.

El resultado fue tan bueno que en seguida suscitó el interés de otros practicantes de Taiji. Eso me ha animado a hacer más, buscando aquí y allá información para realizar réplicas en madera lo más fieles posible a las auténticas espadas tradicionales chinas con las consecuentes limitaciones que las diferentes materias primas conllevan, fundamentalmente la diferencia de peso.

Y estoy satisfecho, siento que tengo entre mis manos no una "imitación de espada auténtica" sino una "auténtica espada de madera" . Y por supuesto espero tener algún día una espada de las que se hacen con mucha paciencia golpeando una y otra vez un trozo de metal al rojo. Aunque sea para poner en peligro los muebles del salón.

Formación en el Taiji:

- De 1997 a 2000 practicando Taiji Quan - estilos Yang y Chen - y Qigong con el profesor Fernando Macías y en la asociación de Hun Yuan Tai Chi Chuan de España (con Pedro Valencia).

- Desde 2000 practico Taiji Quan estilo Chen y Qigong con el profesor Liang Puwan, en el Círculo del Retiro de Taiji Quan. Liang es un acupuntor chino afincado en Madrid, estupendo profesor de Taiji, bellísima persona y como él dice "no profesor: amigo". Su enseñanza, desde entonces, ha sido la base fundamental de mi práctica.

- Cuando surgen buenas ocasiones (y las circunstancias lo permiten) de aprender con diferentes profesores, sea cual sea la escuela o estilo que practiquen, aprovecho para ampliar mi perspectiva del Taiji. Aunque sólo sea un contacto breve, si son buenos profesores, con buena práctica y buen corazón, siempre hay algo que se comprende o ayuda en nuestro aprendizaje. Entre otros, he tenido la suerte de conocer y practicar aunque sólo fuera un corto periodo de tiempo con profesores como Jordi Vila, Albert Talarn y Pep Lleonart. Cada cual me ha dado algún "regalo". También he estado en cursos de Wang Fenming y Huang Zhenhuan (en este especialmente se abrieron para mí nuevos caminos y comprensiones que me han ayudado enormemente).

- Y no menos importante para mí ha sido la práctica con mis propios compañeros y los de otras escuelas: cualquier amigo tiene algo que mostrarme. En algunas ocasiones, un buen rato de "juego" ha supuesto una enseñanza deliciosa, y con especial cariño recuerdo los entrenamientos con mis "compis del Reti" Luis, Eduardo y las Teresas, Juan Carlos, etc. y los encuentros con la gente de la "Long River", con Manuel Yubero al frente (para mí uno de los mejores profesores de este país) y sus alumnos (sobre todo con el genial David Blázquez) a los que aprecio como si fuésemos hermanos de escuela (o primos, quién sabe :-P), a Enrique Alario y... en fin.

Experiencia como monitor:

2001 a 2007 Dando clases de Taiji Quan y Qigong primero en Madrid y luego en Tarragona.
Nota: no soy ningún “Maestro” de Taiji Quan, tan sólo un aficionado con una buena base en los niveles iniciales de su práctica, la comprensión necesaria como para enseñar estos principios de una manera clara y, por supuesto, el permiso de mi profesor Liang Puwan para dar clases. No menos importante considero señalar que la enseñanza me gusta tanto como la misma práctica.

Doy desde aquí las gracias a mi madre y a mi padre, a Liang y todos los amigos del Reti, y a todos los profesores y compañeros que me ayudaron y ayudan en mi camino.

Aprendiendo y enseñando

Empecé a enseñar el Taiji que aprendo con Liang en el año 2001, primero ayudando en sus clases junto con algunos de mis compañeros y más adelante en clases aparte, primero en Madrid y luego en dos pueblos de Tarragona. El acto de "enseñar" resulta ser finalmente una experiencia de aprendizaje y humildad que me empuja en busca de mayor comprensión y conocimiento, me obliga a reciclarme día a día y me brinda en numerosas ocasiones la oportunidad de descubrir mis propios errores y lagunas. Algunas preguntas de mis alumnos más novatos llegan a clavarse como afilados dardos de atención sobre la diana de mi ignorancia. Como escribí en mis apuntes sobre La estructura y el movimiento en el Taiji Quan (para www.chenretiro.com):
"Teorizar es fácil, pero intentar explicar el taiji correctamente de un modo práctico basándose en la experiencia propia es realmente difícil. Se me ocurre que es como intentar describir la forma de dos peces que nadan en una pecera (Taiji Yü) teniendo los ojos cerrados y con sólo las manos dentro del agua. Todo lo que pueda decir acerca de lo que toco quizá sea cierto, pero siempre será relativo; y la percepción cambiará y se enriquecerá más cuanto más los pueda palpar y sentir; y cuantas más manos y puntos de vista influyan en el estudio, tanto más cercanos a la verdad nos encontraremos. "

Por eso estoy tan agradecido no sólo a mi profesor Liang sino a todos mis compañeros de práctica. Afortunadamente en nuestro camino hemos encontrado otras escuelas, compañeros y profesores, cuyas experiencias y diferentes puntos de vista resultan ser una gran ayuda. Con cada uno de ellos se va enriqueciendo mi "vocabulario del Taiji", y eso es algo que redunda tanto en mi entrenamiento como en mi manera de enseñar.

Sobre las clases de Taiji:

Las clases son orientadas dependiendo de las características de los distintos grupos de alumnos, ya sea centrándolas más en el trabajo más “duro” o "complicado" del Taiji o bien haciéndolo en la “gimnasia suave y terapéutica”, más "sencilla" del Qigong (y si uso tanto las comillas es porque todo esto es muy relativo).

Abarcan un amplio rango de edades - desde los 15 a los 84 años - y muy diversas condiciones físicas. En ellas primo la atención al propio cuerpo y mente, a la “escucha” interior para comprender mejor su funcionamiento y mejorar nuestra salud, atendiendo a la postura, sensibilización, tonificación y relajación física y mental, equilibrio, intención, etc.

Tanto las clases de gimnasia como las de Taiji comparten ejercicios de calentamiento, estiramiento y recolocación postural muy completos. En ambos grupos realizamos ejercicios estáticos y dinámicos, sólos y en parejas, meditaciones, auto-masajes... Todos resultan aptos para cualquier persona, ya que suelen ser muy suaves y siempre se pueden realizar con arreglo a la propia condición física de cada cual. Tan sólo algunos de los ejercicios más difíciles no se hacen en las clases de gimnasia.

En las clases de Taiji Quan hago incapié en los ejercicios que nos ayudan a desarrollar una buena estructura y movimiento correcto y a comprender cómo se ha de generar y utilizar la fuerza. Se incluye una forma de iniciación de 36 movimientos y ejercicios de fuerzas básicas.

En cuanto al aspecto marcial del Taiji, nos introducimos en las aplicaciones, juegos de empuje de manos, luxaciones, etc. pero sólo como iniciación al mismo y para facilitar el aprendizaje del conjunto de la práctica. Es este el aspecto en el que menos experiencia tengo, y si alguno de mis alumnos desea profundizar en ello siempre hay buenos profesores que podré aconsejar.

Gongfu en el trabajo

Desde que empecé a comprender y a disfrutar cada vez más de la práctica del Taiji Quan, y pese a que en algunas épocas algo difíciles no he entrenado tanto como debería, el "sabor" de este complejo arte empapa cada vez más cada uno de mis gestos.

Del Taiji he aprendido muchas cosas, y cada día resulta más obvio que son muchas más las que quedan por aprender, pero su filosofía intrínseca, que requiere ser llevada a la práctica para su correcta asimilación, junto con la constante necesidad de auto-observación que exige, me han enseñado que cualquier actividad cotidiana puede ser "rediseñada" a cada momento, que si no dejo lugar para la repetición surgen sorpresas sutiles que siempre me hacen avanzar. Y la sutileza es como una pequeña mira que nos permite asomarnos a un mundo inmenso.

En mi trabajo el Taiji se refleja en mi postura y en mis movimientos, muy lentos cada vez que comienzo con un proceso que aún no manejo con seguridad, convencido de que el dominio no nace tanto de la repetición sistemática como de la atención, la relajación y el correcto uso de la fuerza y la inteligencia. La paciencia bien fundamentada tiene su recompensa, y con el tiempo la habilidad aflora y la velocidad se torna natural. Características propias del Taiji tales como el movimiento en espiral, el enraizamiento o la escucha (que ha dado un nuevo valor a mi sentido del tacto aplicado al trabajo) no sólo han mejorado mi manera de trabajar sino que han llegado a suponer una parte importante de mi práctica, sobre todo en las épocas en las que me ha sido más difícil entrenar con asiduidad.

Este planteamiento a la hora de afrontar cualquier trabajo, esta "Actitud de Taiji" nos lleva al Arte, da igual cuál sea nuestra actividad, nos permite sacar lo mejor de nosotros mismos en cualquier momento por medio de la consciencia. Volviendo de nuevo al glosario de www.chenretiro.com nos encotramos con:
''Gong fu: [pronúnciese Kung fu]. Técnica llevada a la Maestría gracias al tiempo y el esfuerzo. Alto nivel de habilidad en un campo concreto. No define genéricamente a las artes marciales.

Gongfu es lo que busco en mi trabajo, lo que me hace disfrutar y no estancarme. El Gongfu es algo que se transmite a aquello que hacemos, que se palpa en nuestra obra. Y si me mantengo en el Taiji el tiempo lo pondrá en mis manos.

En el presente me estoy dedicando a fabricar reproducciones de Jian, Daos y los otros tipos de espadas y sables que puedes ver en esta web: www.ebanoyacero.com,  y también hago encargos especiales. Si estás interesado en algún diseño en particular puedes ponerte en contacto conmigo por e-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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